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Mucho de extraño tuvo la presentación de Daddy Yankee. Un personaje soso, unos guantes rojos, unos lentes oscuros, unas luces que fallaron al principio y dejaron su entrada oscura, en fin, como titularía la película, una serie de eventos desafortunados. En twitter se comentó bastante este espectáculo, y medio en broma y medio en serio hubo quien llegara a pedir pruebas de que ese era Daddy Yankee porque parecía un doble. Resulta que el día de hoy Panorama, el que otrora fuera uno de los diarios regionales más importantes e influyentes del país, y que ahora, soboncito del gobierno chavista, ha decaído alguito –hace unos meses tuvo un tremendo error ortográfico en su titular de apertura, y en cuanto a ventas, que lo digan sus gerentes, ha tenido mejores épocas-, pues bien, decía yo de Panorama que hoy se lanza o el tubazo o la patinada de su vida al "confirmar" lo que sospechaban los twitteros: que Daddy Yankee no vino. En esta cajita verde-amarela ubicada arriba y a la derecha de la portada –sitio privilegiado donde los haya- el diario afirma lo que allí leen. Luego, en la página 6 del cuerpo Vida, en texto firmado por Gabriela Trujillo Prado –nótese que no es Luis del Villar, reportero estrella de ese diario- se dice lo siguiente: “PANORAMA fue a la búsqueda de la verdadera versión en la que fuentes cercanas y oficiales al intérprete de Pose, mencionaron que el cantante se encontraba en una presentación en Panamá, lo que le era imposible asistir a la gala de la belleza más importante de Venezuela. Éste se valió de enviar a un doble que suele trabajar para él y hace las voces en los coros para las presentaciones en vivo de sus shows.” Sin embargo, después de esta tremenda afirmación basada en “fuentes cercanas y oficiales”, el siguiente párrafo empieza diciendo: “cierto o no”. ¿Cierto o no? ¿Cómo que cierto o no? Si tales fuentes tenemos para afirmar cosas de ese tipo, ¿vamos en el siguiente párrafo a poner en duda la veracidad de ella? ¿O no serían fuentes ni tan cercanas ni tan oficiales? Hmmm. En todo caso el asunto es bastante delicado y complicado como para despacharlo tan fácilmente. Está en juego la credibilidad de la Organización Miss Venezuela, de Daddy Yankee, de los animadores del evento Maite Delgado, Daniel Sarcos, Boris Izaguirre, de Laura Viera que lo entrevistó, de la reportera de Panorama, y no digo de Venevisión porque, ejem, ejem, la perdió por allá en el 2004; en fin, de gente poderosa e influyente. ¿Será que estamos en presencia de un caso donde una desconocida reportera de un diario regional descubre y devela la trampa con la cual los poderosos pretendieron meterle gato por liebre a todo un país “en una noche tan linda” como esa; o en otro donde afiebradas elucubraciones de provincia cruzan todos los filtros que impone el buen periodismo y son publicadas sin más? Más fácil: ¿es buen o mal periodismo? ¿Quién miente aquí? ¡Amanecerá y veremos!
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